10.3.5 Separación por articulación, canal biomecánico y paquete muscular funcional
La dosis temporal de esfuerzo no se acumula de forma global para todo el cuerpo ni de manera indiferenciada para una articulación completa. Una misma articulación puede generar momentos alrededor de diferentes ejes de movimiento y, dentro de cada uno de ellos, requerir alternativamente la actuación de paquetes musculares funcionales antagonistas. Por este motivo, el cálculo se organiza en tres niveles: articulación, canal biomecánico y paquete muscular funcional.
La articulación identifica la localización anatómica de la exposición. Las articulaciones izquierdas y derechas se calculan separadamente cuando corresponde, puesto que pueden adoptar posturas diferentes y estar sometidas a cargas distintas.
Un canal biomecánico representa un grado de libertad o eje funcional de generación de momento. Por ejemplo, flexión-extensión constituye un canal; abducción-aducción, otro; y las rotaciones alrededor de otro eje pueden constituir un tercer canal. Por tanto, los dos sentidos opuestos de un mismo movimiento no se consideran canales distintos, sino acciones antagonistas dentro del mismo canal.
Esta diferenciación es coherente con la forma en que se calculan los momentos y las capacidades isométricas máximas. Una articulación puede presentar capacidades diferentes según el eje de movimiento y el paquete muscular funcional que deba actuar. Por ello, la exigencia correspondiente a la flexión-extensión no debe mezclarse con la correspondiente a la abducción-aducción o a la rotación.
Dentro de cada canal se distinguen los paquetes musculares funcionales. Un paquete muscular no representa un músculo anatómico individual, sino el grupo funcional que debe generar el momento resistente: por ejemplo, flexores o extensores, abductores o aductores, y rotadores en uno u otro sentido.
El sentido del momento requerido, de acuerdo con el convenio establecido para cada canal (véase la Sección 8), permite identificar el paquete muscular actuante en cada instante. Una vez identificado, la magnitud del esfuerzo relativo se obtiene mediante el valor absoluto del cociente definido anteriormente y la dosis temporal correspondiente se asigna exclusivamente a ese paquete muscular.
Esta separación es necesaria porque los esfuerzos antagonistas no deben acumularse como si constituyeran una exposición continuada sobre el mismo grupo funcional. Por ejemplo, una fase en la que actúan los flexores y otra en la que actúan los extensores pertenecen al mismo canal de flexión-extensión, pero generan dosis en paquetes musculares diferentes. Cuando el esfuerzo cambia de sentido, la nueva dosis se incorpora al paquete que pasa a estar activo, mientras que la historia acumulada del paquete antagonista se conserva separadamente y puede disminuir por efecto de la recuperación.
Conceptualmente, la carga acumulada correspondiente a una articulación a, un canal biomecánico c y un paquete muscular funcional m se representa mediante Da,c,m(t). Cada combinación de articulación, canal y paquete muscular mantiene su propia evolución temporal. Cuando un canal contiene varios paquetes musculares antagonistas, su valor resumen no se obtiene sumando sus cargas. Se selecciona la mayor carga acumulada entre los paquetes musculares funcionales del canal:
\[D_{a,c}(t) = \ _{m \in M_{a,c}}^{\max}{D_{a,c,m}(t)}\]
Ecuación 18 18
donde Ma,c es el conjunto de paquetes musculares funcionales asociados al canal c de la articulación a. Así, si los flexores presentan una carga acumulada de 0,60 y los extensores una carga de 0,40, el valor resumen del canal flexión-extensión es 0,60. El paquete que determina el resultado puede cambiar a lo largo de la actividad a medida que evolucionan las dosis y la recuperación.