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Los factores de riesgo
psicosociales son características de las condiciones de trabajo y, sobre
todo, de su organización, que afectan a la salud de las personas a través de
mecanismos psicológicos y fisiológicos a los que también se denomina estrés [Moncada-Lluís et al.].
Según afirma [Menzel, 07], los TME tienen un origen
multifactorial que incluye no sólo aspectos físicos sino también factores de
riesgo psicosocial.
El término psicosocial
engloba a una gran cantidad de factores que [Bernard, 97] agrupa en tres dominios:
factores asociados con el trabajo y el entorno de trabajo, factores asociados
con el entorno externo al trabajo y características personales del individuo. A
los factores pertenecientes al dominio del trabajo en ocasiones se le denomina factores
organizacionales del trabajo.
[Bernard, 97] subraya que la asociación
entre los TME y los factores psicosociales es compleja dada la gran variedad de
situaciones posibles, sobre todo en relación a los factores personales. Los
principales argumentos que tratan de explicar la asociación entre los factores
psicosociales y los TME son, en primer lugar, que las exigencias psicosociales
pueden producir un aumento de la tensión muscular y exacerbar el esfuerzo biomecánico
de la tarea. En segundo lugar, las exigencias psicosociales pueden afectar a la
conciencia y al informe sobre los síntomas músculo-esqueléticos y/o a la
percepción de sus causas. En tercer lugar, los episodios de dolor provocados
por factores físicos pueden causar disfunciones crónicas en el sistema
nervioso, tanto fisiológicas como psicológicas, que perpetúen procesos crónicos
de dolor. Por último, [Bernard, 97] indica que en algunas
situaciones de trabajo, los cambios en las exigencias psicosociales pueden
estar asociadas a cambios en las exigencias físicas y al estrés biomecánico.
Los TME pueden ser consecuencia de las exigencias físicas o de las
psicosociales o del efecto modificador de la relación entre ambas.
Según numerosos autores unas
condiciones psicosociales mediocres pueden traducirse en la aparición de TME [Bongers et al., 93; Leino et al., 95; Carayon et al., 99; Bongers,
01; Devereux et al., 02; Smith et al., 04; Devereux et al., 04; Flaspöler et
al., 05; European Agency for Safety and Health at Work, 05; Smith et al., 06b].
[Devereux et al., 04] realiza un amplio
estudio sobre 8.000 trabajadores, de 20 organizaciones, en 11 sectores
industriales del Reino Unido, para determinar la influencia de los factores
psicosociales y el estrés en el desarrollo de TME. El estudio concluye relación
entre diferentes factores psicosociales y dolencias músculo-esqueléticas en la
zona lumbar, el cuello, los hombros, el codo/antebrazo y la mano/muñeca.
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Zona expuesta a lesiones
músculo-esqueléticas
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Factores psicosociales del
trabajo
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Zona lumbar
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Esfuerzo extrínseco.
Esfuerzo intrínseco.
Conflicto de roles.
Amenaza del daño o de lesión física.
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Cuello
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Esfuerzo intrínseco.
Ambigüedad del fututo del
trabajo.
Abuso verbal y/o confrontaciones con los clientes y
el público en general.
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Hombros
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Escaso soporte social.
Escasa recompensa.
Incertidumbre sobre el
fututo del trabajo.
Amenaza de daño o de
lesión física.
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Codo/antebrazo
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Escasa capacidad de
decisión.
Escaso soporte social.
Escasa recompensa.
Conflicto de roles.
Incertidumbre sobre el
fututo del trabajo.
Amenaza de daño o de
lesión física.
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Mano/Muñeca
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Esfuerzo intrínseco.
Conflicto de roles.
Incertidumbre sobre el
fututo del trabajo.
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Tabla 6.1: Tabla resumen de los factores psicosociales que pueden afectar a las diferentes partes del
cuerpo (Adaptado de [Devereux et al., 04])
En los estudio realizados por [Smith et al., 04; Smith et al., 06b]
sobre los TME en China, se concluye una gran correlación entre los factores
psicosociales y los TME, confirmando la evidencia creciente que asocia los
factores psicosociales y mentales con los problemas músculo-esqueléticos. En el
análisis realizado por [Bongers et al., 93; Bongers, 01], en
base a diversos estudios epidemiológicos, sobre la relación entre los problemas
músculo-esqueléticos en los miembros superiores y los factores psicosociales,
se observa que la gran mayoría de los estudios señalan la relación de al menos
un factor psicosocial con los síntomas o signos de lesiones en las extremidades
superiores. Un elevado estrés parece asociado, consistentemente, con todos los
problemas de las extremidades superiores. [Bernard, 97] también encuentra relación
entre las lesiones músculo-esqueléticas en los miembros superiores y factores
psicosociales como la intensidad del trabajo, la monotonía del trabajo o los
niveles bajos de soporte social. La falta de control sobre el trabajo y la
insatisfacción laboral también aparecen como factores que influyen
significativamente en los TME de las extremidades superiores.
[Walker-Bone et al., 03] realiza una
exhaustiva revisión bibliográfica sobre los factores que influyen en los TME en
las extremidades superiores y concluye que los factores mecánicos y
psicosociales contribuyen sustancialmente al desarrollo de dolencias
músculo-esqueléticas en los miembro superiores.
Los factores psicosociales también
han sido citados como factores adicionales causantes del síndrome del túnel
carpiano por [Katz et al., 01; Butler et al., 02; Walker-Bone et al., 03].
En el sector sanitario los TME son
una afección extendida entre las enfermeras, sobre todo en el cuello y en la
zona lumbar. Dichas dolencias son atribuidas a factores tanto físicos como psicosociales
[Ylipaa et al., 97; Brulin et al., 98; Gunnarsdottir et al., 03;
Simon et al., 08].
[Niedhammer et al., 98] asocia los
dolores en los hombros de las cajeras de supermercado con factores
psicosociales de su trabajo.
En el estudio realizado por [Simon et al., 08] se concluye que los
factores psicosociales están incluso más fuertemente asociados con las
dolencias músculo-esqueléticas en la espalda y el cuello que los factores
físicos. Los factores psicosociales incluidos en el estudio corresponden a la exigencia
cuantitativa del trabajo o intensidad del trabajo (medida basada en
la escala del Cuestionario Psicosocial de Copenhagen (COPSOQ, [Kristensen et al., 05]), la influencia
en el trabajo que mide el control sobre el entrono de trabajo, y la relación
entre el esfuerzo del trabajador y la recompensa obtenida (effort-reward
imbalance ratio, ERI ratio). La recompensa no sólo incluye el beneficio
económico, sino también oportunidades/seguridad en la carrera y la valoración
profesional. Éste último factor resultó ser el de mayor influencia sobre los TME
en la espalda y en el cuello. Según los autores, dicho resultado es consistente
con otros estudios que han indicado evidencias sobre la asociación
significativa entre los factores psicosociales y estados de dolor agudos y
crónicos (discapacidades) en la espalda y el cuello [Linton, 00]. Finalmente, el estudio
concluye que la fuerte relación entre los factores psicosociales (especialmente
la relación entre esfuerzo y recompensa) y las discapacidades en la espalda y
el cuello deben dar lugar a medidas preventivas que traten de reducir dichas
lesiones.
[Crook et al., 02] tras realizar una
amplia revisión bibliográfica sobre los determinantes de las lesiones en la
parte baja de la espalda, concluye que la angustia psicológica y el entorno de
trabajo (además de otros factores no psicosociales como: los factores
demográficos, la discapacidad funcional, el informe de dolor y los episodios
previos), se identifican como importantes factores de pronóstico de las
discapacidades en la zona baja de la espalda. Por su parte [Bernard, 97] también concluye que al
igual que en el caso de las extremidades superiores, parece existir una
evidencia creciente de la asociación entre los TME en zona baja de la espalda y
los factores psicosociales.
[Linton et al., 89] analiza la relación
entre las variables psicológicas del trabajo y el dolor de cuello y hombros entre
420 secretarias. El estudio concluye que los entornos de trabajo
psicológicamente mediocres, presentan una mayor frecuencia del dolor de cuello
y hombros. Además, también se observa relación entre los TME en el cuello y los
hombros y el contenido del trabajo y el soporte social. Según el autor, el
resultado del estudio demuestra la posible importancia del entorno psicológico
de trabajo en el desarrollo de desórdenes músculo-esqueléticos.
[Wang et al., 05b] en su estudio sobre
los riesgos asociados a la confección de ropa con máquinas de coser, concluye
que existe relación entre la baja autonomía de decisión y el dolor en las
extremidades superiores, espalda y caderas. Además, la elevada exigencia
psicológica del trabajo está asociada con el incremento del riesgo de dolor en
las extremidades superiores.
[Rissen, 06] en su estudio sobre el
trabajo repetitivo y monótono entre las cajeras de supermercado, obtiene como
resultado que las reacciones negativas al estrés (tensión, agotamiento) durante
el trabajo, se asocian a una mayor actividad muscular en el músculo trapecio y
una menor cantidad de reposo de dicho músculo. En contraposición, no parece
existir correlación significativa entre reacciones positivas al estrés
(estimulación, concentración, felicidad) y la actividad muscular.
La [Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, 00a] señala que aunque existen pruebas que apoyan la relación entre las
reacciones de estrés y los TME, es difícil concluir si tales reacciones
participan de un modo significativo en el desarrollo de los TME, o si las
reacciones de estrés que experimentan las personas que padecen TME se deben
sencillamente al dolor y al deterioro funcional. Por su parte la [Comisión Europea, 00] ha elaborado una
guía con el objetivo de prevenir el estrés en el trabajo y con ello tratar de
reducir una amplia gama de trastornos, enfermedades y malestares, así como
evitar la disminución de productividad. En la guía se discuten con detalle las
enfermedades músculo-esqueléticas.
Numerosas investigaciones [Linton et al., 89; Bongers et al., 93; Leino et al., 95; Ylipaa
et al., 97; Brulin et al., 98; Carayon et al., 99; Linton, 00; Bongers, 01;
Katz et al., 01; Devereux et al., 02; Butler et al., 02; Crook et al., 02;
Gunnarsdottir et al., 03; Smith et al., 04; Devereux et al., 04; Flaspöler et
al., 05; European Agency for Safety and Health at Work, 05; Smith et al., 06b;
Menzel, 07; Simon et al., 08] e iniciativas de
organizaciones destinadas a preservar la salud de los trabajadores [OIT-OMS, 84; Bernard, 97; Comisión Europea, 00; Agencia Europea
para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, 00a]
parecen coincidir en que los factores psicosociales se relacionan con TME en
distintas partes del cuerpo (extremidades superiores, espalda y cuello). Si
bien, la mayoría de los estudios subrayan la necesidad de ampliar la
investigación que clarifique la asociación entre los factores psicosociales y
los TME. |